El caso es de lo más grave que he podido apreciar, pero la cuestión que me come la moral es qué utilidad tienen los puntos. Haces una infracción, te los quitan y luego te los vuelven a dar. Pero ¿no debía ser un escarmiento? Es más, cuando al principio los pusieron en marcha, salieron de debajo de las piedras oficinas de jurídicas que recurrían a los tribunales para devolverte los puntos pérdidos. Supongo que les fueron bien, porque hasta en las compañías de seguros hay una ampliación que recurre a lo mismo.
Este juego de quiero y no puedo me recuerda a mi epóca de instituto, que acabaron de implatar la reforma de la ESO y no se podían deshacer de los elementos problemáticos y te decían que estaban expulsado y al cabo de 15 días volvían al mismo centro. Y volvemos otra vez a liarla.



ciudad, procurad amigos míos, y los que no lo sean, evitar a toda costa la plaza España y cualquiera ruta que os lleve hasta ella. Seamos generosos y no le pongamos más dificultades a los pobres guardias urbanos que sufieciente tienen con los taxistas. Y es que el problema no es el taxista si no por donde carajo paso para recoger a los malditos yupis sin provocar sobresaltos a sus propios compañeros y los urbanos que de mala hostia estan por tener que aguantar a los bordes de traje y corbata. No sé que fue lo peor si su mala educación o la mala comida con la que nos proveyeron en su dia cuando trabajé.