martes, 1 de julio de 2008

IMPASIBILIDAD, NO GRACIAS

Estuve de vacaciones, como bien sabeis y la verdad han sido de aquellas que se pueden hacer un buen album; una isla mediterrania sin la explotacion turistica que en otros lugares podremos presenciar; he trabajado bastante estos dos ultimos meses y creo que las he merecido notablemente.
En definitiva, he querido alejarme de la rutina que he estado sufriendo ultimante; vivir durante diez dias en un lugar donde solo hubiera la calma y tan alejada que no pudiera alcanzarme ninguna llamada ha sido la herramienta perfecta para valorar lo que hay aqui, en esta historia en la que vivo; esa situacion sociolaboral que no tiene fin por ahora. Puede que algun dia lo tenga, nada es para siempre.
Me he dado cuenta del alcanze de nuestras manos tienen en lo que nos rodea; si realmente quiesieramos podemos girar la tortilla sin modificar el entorno. Durante el periodo vacacional me he percatdo del grado de vulnerabilidad que hemos llegado; nuestra actitud impasible al medio nos ha conllevado a que el mundo se nos coma el terreno; hay quienes podieis opinar que es un via de adaptacion factible; en cierta manera estoy de acuerdo. Sin embargo no creo que debamos llevar ese rol toda la vida; es como si fuera amputada nuestro espiritu. Acaso no formamos parte del motor que mueve este mundo?
Cuando recien venida a esta gran urbe, Barcelona, me impactaba que la cuidadania estuviera dispuesta a pagar los precios que pagaban por el nivel de vida que cuesta en este lugar. Como otros tantos al igual que yo, dabamos por hecho que debiera ser asi ya que estamos en donde estabamos. Nadie movia ni pregonaba nada. Me preguntaba donde estaba la lucha, contra que se tenia que luchar. Pero lo mas triste es que fuera donde fuera, la enfermedad de la impasibilidad se manifestaba.
Pues fuera. Empezé conmigo misma, ya que siempre digo que nuestro primer enemigo somos nosotros mismos, quienes nos ponemos nuestros primeros frenos; desde las pequeñas y cotidianas cosas, de mi a mi hogar, de mi hogar al trabajo, del trabajo a la sociedad, de la sociedad al pais.
Tal vez solmanete llegue al trecer nivel, porque sea mi destino quien lo diga; quizas si, pero alguien dijo una vez que el destino no es un camino, si no dos a elegir...

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